Un rincón de la Casa de las Palabras

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27 jul 2011

Amor constante más allá de la prudencia

Lo mismo que esos perros cuyo dueño
es también su verdugo, y lo veneran,
así te empeñas en amar la vida.
Con esa obstinación de algunos perros
que sufren los humores de un borracho
mientras lamen su mano, así la adoras.
Con la misma paciencia de esos perros
que aguardan en la tumba de sus amos
no se sabe qué cosa, demostrando
un tesón tan hermoso como estéril.
Con esa obstinación, hermosa y fiel,
de algunos perros. Pero también a veces,
y quizá demasiadas    piensas hoy   ,
con su expresión tan triste y tan idiota.
Vicente Gallego

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