“Hoy, los centros educativos se dedican a la fabricación de esclavos cada vez más perfectos, más diestros y provechosos en su función. Y las empresas de noticias, que usan todas las técnicas del envilecimiento y están orientadas contra la inteligencia, trabajan sobre todo para la insensibilidad de esos esclavos. Los hombres actuales, alienados no ya por el trabajo sino por la distracción, carecen de más de un tercio de sus jornadas para sí mismos, que es, según uno de nuestros fundadores, la condición mínima para considerarse libre. Aunque esto no es lo peor. Peor todavía es que, en caso de que dispusieran de más horas para sí mismos, no harían con ellas nada peligroso para sus amos. Al contrario, se dedicarían a adorar a sus amos.”
“Denominar ciencia social a la economía, a la sociología, a la política, a la historia, etcétera, es otra de las grandes majaderías del momento. Y ya veremos algún día como detrás de las majaderías generales hay siempre intereses particulares.
La ciencia ha sido, como lo fue la teología en la Edad Media , el ideal metodológico del siglo XX. Y nuestra confianza ciega en ella nos ha llevado a aplicar métodos científicos a disciplinas en donde no tenía maldita cosa que hacer.
Quienes han querido fabricar una ciencia del lenguaje, de la historia, de la economía, etcétera, se han visto obligados a vaciarlas de significado, a prescindir precisamente de lo esencial de ellas: del hombre, que con sus caprichos y divagaciones, con sus pasiones y motivaciones, las crea y se proyecta en ellas.
En lo cotidiano, esto ha tenido su reflejo en sillas que apenas sirven para sentarse, en ridículos aparatos dificultosos, en cosas y edificios inhabitables.
No, no existen ciencias sociales, por mucho que se empeñen la universidad y sus charlatanes diplomados. Los estudios que colocamos bajo ese rótulo pretencioso tratan de asuntos donde lo incalculable y lo impredecible campan a sus anchas. Lo propio de la ciencia consiste en descubrir, enunciar e ir perfilando leyes precisas y comprobables en cualquier caso. Sin embargo, las llamadas ciencias sociales se basan únicamente en ciertas regularidades... estadísticas... más o menos sazonadas y aliñadas, para darnos gato por liebre. Y aunque imaginamos que un buen chef de cocina puede llegar a ser capaz de acercar el sabor y textura de un minino al de una hermosa liebre de campo, no es lo mismo, señores, no es lo mismo.”
José Mateos, La razón y otras dudas
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